miércoles, 27 de noviembre de 2019

Volver a los orígenes.

Uno nunca piensa en las partes terribles de la vida, ¿verdad? O por lo menos en esas que quedan lejanas. Pero al final la realidad te pone frente a todo lo incómodo, lo horrible, lo doloroso.
Yo he amado con locura, tal vez solo comparable al que sentí por N.
Visto con tiempo y perspectiva, creo que me enamoré a primera vista. Pasé mucho tiempo fantaseando con la idea de compartir tiempo con él. Cuando para mi todo estaba perdido, me sorprendió invitándome a comer. Poco a poco y sin yo entender cómo, estábamos juntos, felices y terriblemente enamorados. Ni siquiera recuerdo que estuviéramos en desacuerdo en algo durante el primer año. Cuando le miraba, solo sabía con certeza que quería pasar el resto de mi vida con el.
Pero la negrura, el abismo siempre vuelve la vista para mirarte.
Ahora sueño con esos momentos, con esas sonrisas y miradas de entendimiento.
Siempre le he pensado como el hombre de mis sueños.
Siento tristeza cuando pienso en que haya besado a otras mujeres y que a una de ellas fuera a darle su amor. También siento envidia de que otras manos hayan tocado su piel, que otra persona haya conocido sus intimidades y haya acariciado con los labios su cuello.
Ahora me parecen lejanos aquellos tiempos donde pareciera que las mujeres ni existían a sus ojos porque simplemente era feliz conmigo.
Ahora escribo esto, abrigada con su jersey y llorando porque jamás algo dolió tanto y jamás quise así.
Todo es triste.
Hace mucho conocí a Lucas. Más tarde conocí a A. y ahora siento que debo despedirme de ambos. Y también se que los lloraré toda la vida y, que en el fondo, solo quiero sentirme en sus brazos como en casa. Porque el siempre fue mi hogar.

Dalila.

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